Tras la exhibición de fútbol y goles del Barcelona en el Camp Nou y la pobre imagen mostrada por el conjunto alemán, posiblemente todos lleguemos a la conclusión de que el Leverkusen es un equipo menor, que no da la talla para hacer frente con la suficiente solvencia a unos octavos de final de la Copa de Europa. Lo cómodo y sencillo cuando se ha producido un marcador tan escandaloso como abultado, es menospreciar la entidad del rival, pero aun reconociendo la desafortunada noche de su guardameta Leno, no hay que olvidar que este Bayer Leverkusen ocupa la quinta posición en la Bundesliga.

Todo ello nos lleva a cuestionarnos una afirmación que cada semana venimos defendiendo cuando Barcelona y Real Madrid (en especial el equipo blanco) pasan por encima de los equipos de nuestra Liga. Hemos repetido hasta la saciedad que la Liga española no tiene nivel, que está condenada a una bipolaridad inalcanzable para el resto de los mortales. Una afirmación a la que quizás la Champions arroje luz y nos muestre la llave de la respuesta que estamos buscando.

En la fase de grupos el Real Madrid arrolló, mientras el Barça fue el conjunto más goleador, ambos fueron los conjuntos más sólidos. Y ahora en la fase eliminatoria, mientras aguardamos la vuelta del Bernabéu, hemos sido testigo de cómo el Barça casi sin despeinarse ha pasado por encima del quinto clasificado de la Bundesliga. Por todo ello, mucho me temo que el fútbol europeo en la actualidad se encuentra ante dos grandes monstruos de tal poder y entidad futbolística, que difícilmente encuentren rivales reales en sus respectivos caminos hacia la final de la Copa Europa. Soy consciente de que esta afirmación pueda ser considerada poco menos que una herejía para los profesionales y técnicos del fútbol, es más, no me sorprendería que fuera interpretada como una boludez de un simple aficionado, pero a día de hoy pienso que Madrid y Barcelona están condenados a enfrentarse y jugarse una vez más la supremacía anual del fútbol europeo. En estos momentos no veo rival capaz de hacer doblar las rodillas al Real o al Barça, más que el propio Barça o Real.

Por todo ello, puede que tengamos que revisar seriamente la afirmación de que nuestra Liga sea de un nivel extremadamente bajo y, comenzar a valorar la posibilidad de que el fútbol actual sea testigo de la irrupción de dos equipos estelares en el mismo arco temporal e histórico. Uno que sublima la estética y la belleza futbolística para conseguir títulos, resultados;  y el otro sublimador de la velocidad, la organización, las transiciones y la pegada, de un conjunto que de igual manera va camino de pulverizar todos los registros históricos conocidos. Aun así, como siempre defendí que el fútbol es mucho más que un juego, no me sorprendería un ápice que este entramado de teorías se convirtieran en papel mojado y saltaran en pedazos en un solo segundo, en unos pocos centímetros, aquellos que han separado históricamente la gloria del fracaso en el rodar caprichoso de una pelota.

En cualquier caso comienzo a no encontrar parangón entre este Barça y este Real Madrid, mucho menos para Lionel Messi, aquel genio sobre el que en su día dije que cada segundo iba a por su próxima quimera. Que en aquella colección de quimeras derribadas, que el Rosarino deja esparcidas por la crónica histórica que para él representa la alfombra verde de un terreno de juego, nos sorprende constantemente con una nueva exhibición para la leyenda. Sus cinco goles ante el Leverkusen son una muestra más de la avidez y voracidad de un chico que está reescribiendo la historia de su club y el fútbol mundial. No en vano sus cinco goles le convierten en el primer jugador en la historia de la Champions League en conseguirlo y, en el segundo en la historia de la Copa de Europa en firmar cinco anotaciones en un solo partido. El único antecedente que encontramos sobre ello en el archivo histórico se remonta a la temporada 78/79, cuando Soren Lerby  jugando con el Ajax frente al Omoni hizo cinco dianas.

Cinco dianas que sirvieron al rosarino para igualar con 49 a otro histórico del fútbol mundial como Alfredo Di Stéfano en Copa de Europa. Además sus ya doce goles conseguidos igualan la cifra record conseguida por Ruud Van Nistelrooy en la Liga de Campeones, en la temporada 02-03 con la camiseta del Manchester United.

Por todo ello en mi opinión no queda resquicio para la duda y escasas rendijas para la gloria por las que Ronaldo, Xavi e Iniesta le puedan sobrepasar. Y es que noventa minutos no bastan, pues Messi sigue queriendo más.

Átomos iracundos no dan crédito a lo que ven cuando los neutrinos que destila tu carrera chocan a ras de césped y más allá de la luz para generar una paradoja temporal cada vez que regateas una nueva QUIMERA

Mariano Jesús Camacho