En el año 1997 Jack Nicholson protagonizó el film Mejor Imposible en el que el actor neoyorquino bordó magistralmente el papel de Melvin Udall, un novelista maniático y obsesivo que logró colarse en nuestros corazones.

Algo similar experimenté en el día de ayer, cuando pude observar al Profesor Bielsa pasear compulsivamente por la zona técnica, colgado de un sueño y una obsesión. Oteando en cuclillas el sopor dorado de una vívida realidad, el sueño despierto de los Bielsa Babes. Aquellos que se citaron con la historia cincuenta y cinco años después, para dar una lección de fútbol al Manchester United y llevar el delirio a aquellos ocho mil seguidores, que sin duda grabaran en su memoria de bronce este partido, este viaje. Un jueves, 8 de marzo de 2012, que dejará de ser hoja de calendario para convertirse en efeméride de la memoria de una afición, que dentro de algunos años recordarán a sus nietos aquel día en el que los chicos de Bielsa tomaron Manchester.

Tomaron Old Trafford,  el Teatro de los Sueños, escenario en el que Marcelo Bielsa sacó su giuon y obsesiones futbolísticas a pasear por la alfombra mancuniana para colarse definitivamente en nuestros corazones, demostrando que el Athlétic del Profesor es un equipo que engancha y enamora. Por un motivo u otro, para muchos de nosotros Old Tradford siempre fue un campo especial y, conseguir una victoria de tal brillo y calibre ante los mancunianos de Sir Alex, abre como dije una página dorada en la historia del Athlétic. Como rezaba el antetítulo de aquella película simplemente os dejo esta reflexión: preparaos para conocer a Marcelo Bielsa…para conocer al genial Melvin Udall del fútbol.

Y es que este Athlétic que tan buenos conceptos de juego despliega, posee a su vez la adrenalina de su entrenador, aquella que nos transmite a nosotros y ha transmitido de forma magistral a sus jugadores. Para Bielsa el Athlétic es su metódica obsesión, tan genial y maniático como Melvin Udall, el Profesor no ha parado ni parará hasta que afición, futbolistas, críticos y periodistas, lleguen a la conclusión de que el juego de los Bielsa Babes es como aquella película del año 97.

Aun debemos esperar a la vuelta en San Mamés, en la que el United jamás se dará por muerto, pero el juego del Athlétic, que como dije al menos en mi caso conecta poderosamente con las emociones, representa la extensión de las ideas de un entrenador metódico, trabajador y maniático. Un entrenador genial para una generación que nació con Caparrós y se sintió importante con el Profesor. Aquel al que los goles de Llorente, De Marcos y Muniaín, en el Teatro de los Sueños, permitieron soñar con un titular y un partido que personalmente siempre recordaré como aquella película de Nicholson: Mejor Imposible.

Mariano Jesús Camacho