Nereo Rocco

Nereo Rocco fue uno de los personajes más influyentes en la historia del fútbol italiano, nacido en la región de San Giacomo, de pequeño se trasladó junto a su familia a la región del Re (en vía Rossetti y después a vía Massimiliano DAngeli) donde vivió durante toda su vida. Su pasión por el fútbol comenzó viendo un partido de la Unione Sportiva Triestina (su primer gran amor), un conjunto que jugaba en el histórico campo di Montebello, situado a muy pocos metros de su casa. Allí, Nereo comenzó a concebir su pasión por el juego, por  la Triestina, a establecer las bases de una concepción y filosofía, que le reportó además de muchos éxitos, su entrada en los libros y archivos de la historia del calcio.

Futbolista durante siete años de la US Triestina prosiguió su carrera en Nápoles y Padua hasta que regresó a Triestina, donde ejerciendo como entrenador jugador, implantó con mucho éxito su concepto del juego. Su capacidad innata para sacar partido a las calidades defensivas de sus chicos en su definido esquema de juego echó abajo la teoría de que el talento solo es atribuible a la sensibilidad y la creación. ‘El parón’, como también era conocido, hizo historia en Triestina, y aquel Padova conocido como “Panzer Football Club”, pero acabó por entrar definitivamente en la leyenda dirigiendo los designios futbolísticos del Milan, conjunto al que llevó a la gloria deportiva tanto en Europa como en la Liga italiana.

Lo cierto es que “El patrón de Trieste”, “Cavaliere della Repubblica per meriti sportivi”, supo rentabilizar su trabajo técnico hasta límites excepcionales, lo hizo en Milan, en Padova, en Turín con el Torino y por su puesto en su amada Trieste, donde dicen se gestó el más brillante discípulo de Karl Rappan. Para algunos puede que Rocco supusiera un paso atrás en lo referente al fútbol espectáculo, pero ello no debe ser motivo para obviar la grandeza de su figura y su contribución táctica al mundo del fútbol.

Karl Rappan

Su sistema se fraguó en aquel histórico Padova de los cincuenta, pero a diferencia de lo que muchos puedan pensar, la base ideológica de aquel esquema táctico no fue ideada por Rocco, sino por un suizo llamado Karl Rappan. Y es que en la década de los años treinta, el técnico suizo Karl Rappan, fue el primero en colocar las bases del esquema táctico que luego adoptaría Nereo. Rappan en 1932, por entonces entrenador del Servette de Ginebra, tuvo que recurrir a un sistema ultradefensivo para paliar las carencias técnicas y físicas de sus futbolistas, que se dedicaban a otras profesiones. Por ello recurrió a un sistema que consistía en una combinación de marcaje en zona y al hombre, consiguiendo así la estrechez del campo y la consiguiente reducción de carreras de sus futbolistas. En dicho sistema, los únicos que hacían marcaje individual eran los laterales (llamados volantes y no defensores o marcadores), que encimaban duramente a sus rivales (los punteros) para ‘cortar las alas’ al rival y propiciar el juego por el centro, que obviamente se encontraba superpoblado. Por otra parte no tenían ningún tipo de problemas en cederle la iniciativa al rival en la media para esperar atrás, poder replegarse adecuadamente y cerrar las bandas herméticamente. De esta forma Rappan, que posteriormente fue seleccionador suizo, ideó este sistema y luego lo hizo célebre en el Campeonato Mundial de Francia de 1938, en el que lograron vencer a Alemania en primera ronda y llegaron a cuartos, donde cayeron ante Hungría.

Cadenazz o Catenaccio

Se da la curiosa circunstancia de que fue un periodista suizo el que lo bautizó en 1938 como “cadenazz” (cerrojo, candado), un apodo que pasó a rebautizarse posteriormente como “catenaccio”, puesto que fueron los italianos quienes más lo emplearon y acabaron haciendo suyo. En referencia a esto último hay que destacar que Rocco se manifestó de la siguiente manera: “Sólo nosotros con el Padova y luego con el Milan practicamos el auténtico catenaccio. Los otros hacen un fútbol prudente”  Y es que Nereo Rocco fue un hombre de fútbol que jamás escondió su forma de ver el juego, a lo largo de su carrera nos dejó algunas ‘joyas’ en forma de frases: “Péguenle a todo lo que se mueva, si es la pelota, mejor”.

La evolución del Catenaccio

Rocco perfeccionó y llevó a la práctica con gran acierto el citado sistema, un sistema que como principal novedad introdujo a la figura del líbero (barredor), que pasó a jugar tras la línea defensiva, delante del portero para descargar de trabajo al mediocentro (nº5), que con el  sistema “cadenazz”, tenía que hacer un esfuerzo tremendo. La figura del líbero, surgió al retrasar a uno de los componentes de la línea media, convirtiéndose en otro defensor más, que jugaba por detrás de la línea de defensores y que a diferencia de estos, estaba liberado del marcaje al hombre.

Un sistema habitualmente formado por un 1-3-3-3, que no cabe duda estaba encaminado a reducir riesgos, a potenciar la solidez defensiva y a neutralizar el fútbol del rival, por lo que podemos considerar que Rappan y Rocco, contribuyeron activamente en la creación de un arma de destrucción masiva para el fútbol espectáculo. Sus equipos no empleaban un fútbol vistoso, es más el empleo del balón largo era constante, pero eran sumamente eficaces y la polémica siempre rodeará a todo lo relacionado con este sistema “cadenazz” o “Catenaccio”. Y es que para muchos historiadores del fútbol este apodo de un periodista suizo no refleja la verdadera intención del sistema, que consideran el “catenaccio” como un sistema táctico basado en un astuto entramado de red o telaraña encaminada a enmarañar al adversario y cortocircuitar el juego rival.

Posiblemente a los puristas del espectáculo (entre los que me incluyo) nos asista la razón cuando expresamos vehementemente nuestro rechazo ante los sistemas y filosofía de juego basados en las calidades y el talento defensivo, en la destrucción y no la creación, pero lo innegable es que este sistema táctico ideado por Rappan, perfeccionado por Rocco y empleado con gran astucia por otros técnicos que consiguieron llegar al éxito bajo su influencia, contribuyó al avance táctico del juego y por tanto a escribir parte de su historia.

En gran medida a través de él se consolidaron y mejoraron las aptitudes defensivas de los equipos, aumentando el sentido colectivo de los mismos. Y aunque a los puristas nos cueste aceptarlo, de todas las innovaciones tácticas se pueden sacar enseñanzas. Pues lo ideal sería acoplar a cada equipo lo mejor de cada sistema y a cada plantilla la filosofía que mejor se adapte a las calidades y cualidades de los que la componen. Por ello y aunque alejado ideológicamente de la citada concepción futbolística, creo justo reconocer el papel histórico jugado por entrenadores como Karl Rappan y Nereo Rocco, hombres de fútbol que jamás escondieron su forma de verlo y que por méritos propios entraron en la historia de este juego tan plural como diverso.

 Mariano Jesús Camacho

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