“Empezó el tren a trepidar, andando con un trajín de fiera encadenada. Al dejar la estación, lanzó un gemido la máquina, que libre se veía, y corriendo al principio solapada, cual la sierpe que sale de su nido, ya, al claro resplandor de las estrellas, por los campos, rugiendo, parecía un león con melena de centellas. Aquel tren que corría como el viento, marcha el tren tan seguido, tan seguido, como aquel que patina por el hielo, y en confusión extraña parecen confundidos tierra y cielo”

La elegante pluma del poeta español Ramón de Campoamor en su brillante poema “Tren expreso” nos definía en el siglo XIX además de una bella y romántica historia de amor sobre viejos raíles, los sonidos y bramidos de una locomotora que arrasaba con todo lo que encontraba a su paso. Y en el fulgor carbónico de su enérgica potencia, que rasga el velo nocturno de la crónica de leyenda, encontramos un equipo que a través de su arrasadora trayectoria y el férvido canto de la lira de los sueños marchó segura cual imparable locomotora a su inmortal destino. Y nadie osó detener su movimiento pues surgió coronada y triunfadora del corazón de la firme leyenda que escribió en la segunda mitad de la década de los cuarenta, con el sobrenombre de “Expresso da Vitoria”.

En el periodo comprendido entre 1945 y 1952 la locomotora carioca maravilló a todos por su impresionante capacidad en el juego de ataque y por el espectáculo que ofrecía en cada partido. Aquel histórico Vasco de Gama, acababa de contemplar cómo su máximo rival (Flamengo) consolidaba su dominio con la conquista de un tricampeonato estadual, pero invisible y potente, como el viento abrió un túnel a través de los raíles del tiempo para dar una contundente respuesta al inolvidable Flamengo. Vasco conquistó 5 Campeonatos cariocas en 1945, 1947, 1949, 1950 y 1952 y un Campeonato sur-americano en 1948.

Cyro Aranha.

Se puede considerar que todo comenzó a gestarse en 1942, año en el que accedió a la presidencia Cyro Aranha, un gestor que llegó con la intención de revertir la dinámica negativa que había encontrado a su ingreso en el club y que colocaba a Flamengo como claro dominador del fútbol carioca de la época. Fue así como se propuso y emprendió una política a largo plazo que le reportaría al conjunto vascuence numerosos éxitos. Cyro firmó para Vasco a varios jóvenes jugadores como el portero Barbosa, el atacante Ademir, los medias Jair, Lelé, Isaías, Ely y Djalma y al punta Chico.

“El gol de Valido”.

El primer título llegó en 1944 en el Torneo Relámpago, el equipo era dirigido por el uruguayo Ondino Vieria y en esa misma campaña conquistaron el Torneo Inicio y el Torneo Municipal. También fueron subcampeones cariocas, llegando en un final emocionante de campeonato empatados a puntos con su gran rival, Flamengo. Cuentan las crónicas de la época que en el partido decisivo por el título el atacante rubronegro Valido anotó el gol de la victoria en una jugada más que dudosa, y es que al parecer Valido se apoyó de forma antirreglamentaria en el defensa de Vasco, Argemiro para cabecear el balón al fondo de la red. El colegiado “dio por válido el gol de Valido” y el título que pasó a los libros de historia se lo llevó el Flamengo.

Un año más tarde el conjunto de Ondino por fin pudo sacarse la espina y se llevó el título de campeón carioca. El equipo base estuvo compuesto por Rodrigues, Augusto, Rafanelli, Berascochea, Eli, Argemiro, Djalma, Ademir, Lelé, Isaías y Jair da Rosa Pinto. Para la historia dejaron goleadas como 5 a 1 a Bangú y un 9 a 0 a Bonsucesso, la mayor goleada del campeonato. Posteriormente en 1946 Vasco acusó la marcha Ademir, Queixada, el genio de la poderosa mandíbula, el mecenas del gol, se marchó a Fluminense, conjunto en el que jugaría por espacio de dos temporadas. También en este año se produjo el debut de Barbosa, uno de los mejores porteros de la historia del fútbol brasileño y el más estigmatizado de la historia de este deporte.

Flavio Costa.

Posteriormente y tras ese obligado paréntesis histórico se produjo un hecho crucial para la gestación de un equipo que con el regreso de Ademir cobró en las brisas del goleador el vigor perdido. Un vigor que el histórico conjunto vascaíno, encontró además en la cabeza pensante de Flavio Costa, técnico que hizo  tricampeón (1942/43/44) al Flamengo y sustituyó en 1947 a Ernesto dos Santos, que había fracasado en el año anterior.

El éxito de este equipo se basó en una irrepetible delantera formada por: Djalma, Lelé, Ademir Menezes, Jair da Rosa Pinto y Chico, todos ellos indiscutibles en la Selección brasileña. Una fabulosa línea de ataque que anotó la escalofriante cifra de 58 goles en 18 partidos en la que fue la campaña de su primer título. Fue una campaña histórica en la que en el juego más difícil contra el Botafogo de Heleno de Freitas, un empate sin goles garantizó el título al Vasco. “El Expreso” acabó el campeonato invicto, con siete puntos al frente del alvinegro. Sus goleadas fueron históricas: 14 a 1 a Canto de Río, (la mayor goleada de la historia del profesionalismo), 8 a 2 a América, 4 a 0 a Fluminense y a Botafogo y lo que más cautivó a los torcedores de Vasco (mantuvieron a raya al Flamengo entre 1945 y 1952.

Aquel maravilloso conjunto además de la excepcional línea de ataque anteriormente citada, tenía entre sus filas a Barbosa (uno de los mejores guardametas de la historia del fútbol brasileño) y en la media a futbolistas geniales como Danilo, Maneca, Eli y Jorge.

El Expresso de la Victoria”

Como cité con anterioridad en 1948 se produjo el regreso del genial Ademir de Menezes a Vasco, un futbolista que dio clases de fútbol y que pese a su corto pasaje por Fluminense, se erigió en la cabeza visible de un conjunto que fue bautizado con el sobrenombre de “El Expresso de Vitoria”. Y es que Vasco impresionó e hizo temblar tanto a sus rivales que la retórica, la epopeya y la poesía popular encontró en el arrollador rugido y arrasador transitar de una legendaria  locomotora llamada Victoria, la metáfora perfecta para definirlo.

 Este sensacional equipo formaba parte ya de la leyenda e historia del fútbol carioca y brasileño. Por ello y según contó el mítico Ademir en una entrevista concedida a “Folha do Esporte”, el histórico apodo del Expresso se lo pusieron en un programa deportivo y musical de la Radio Nacional. Y es que en aquel programa participó un cantante, que dedicó la música al Vasco, el Expreso de la Victoria, un equipo que según él atropellaba  a los adversarios en el campo. Un apelativo que le venía como anillo al dedo y con el que pasó a la historia del fútbol.

Campeones de América del Sur.

Ademir Menezes

El Vasco, como campeón del Distrito Federal de 1947, fue invitado por el Colo Colo para disputar el Torneo de los Campeones Sudamericanos, en Chile. Jugando contra grandes equipos de siete países del continente, en turno único, todos contra todos y contando puntos corridos, los cruzmaltinos no habían dado posibilidades a los adversarios y habían traído el caneco (la Copa América del Sur)  para casa de forma invicta. Como víctimas propiciatorias tuvieron entre otros a Nacional uruguayo de Atilio García y al River de Alfredo Di Stefano. Precisamente en el histórico enfrentamiento ante el equipo argentino Barbosa detuvo un penalti y el colegiado anuló un gol al Vasco. Con esta conquista Vasco de Gama se convirtió en el primer equipo brasileño que se alzaba el primer título internacional del fútbol brasileño, sea de club o selecciones.

Heleno de Freitas.

 Si la delantera de Vasco no era ya de por sí temible con los que la componían, en 1949 ingresó en el equipo un extraordinario futbolista llamado Heleno de Freitas. De un talento inconmensurable Heleno era talento bordado sobre las cortinas de la locura, pura esquizofrenia, una bomba de relojería que tuvo serios enfrentamientos con Flavio Costa, pero sus excentricidades al borde de la enajenación iban acompañadas de instantes únicos en los que el conocido como “Gilda” cantaba sobre el verde gramado el Poema dos olhos da amada.

Bajo el mando técnico de Flavio Costa el conjunto de Säo Januario batió todos los registros goleadores. En esta ocasión firmaron para el recuerdo unos registros imponentes, 84 goles en solamente 20 partidos, que sellaron un título más invicto con una victoria legendaria sobre Flamengo. Fue en un partido en el que el conjunto de Gavea se puso en el marcador con una cómoda ventaja de 2-0 pero acabó sucumbiendo ante el Expresso por un inapelable 5 a 2.

Año 1950.

 El año de 1950 fue un tanto agridulce para los componentes de aquel sensacional conjunto, y es que hasta cinco futbolistas de Vasco constituían la base de aquella selección que sucumbió en Maracaná ante Uruguay en la final del Mundial. Fue un antes y un después para muchos de aquellos chicos, especialmente en el caso de Barbosa, que quedó estigmatizado para el resto de su carrera.

 Afortunadamente en aquel año no vivieron únicamente malos momentos pues Vasco siguió siendo aquella arrolladora locomotora. Los rivales no encontraban la forma pararles, São Cristóvão fue la primera víctima: 6 a 0. Más adelante, Vasco, atropelló al Madureira (9 a 1), al Canto del Río (7 a 0), Bonsucesso (7 a 2) y Fluminense (4 a 0) que en la primera vuelta había derrotado a Vasco por 2 a 1. Finalmente en el juego definitivo Vasco gano 2 a 1 a América y se hizo con el quinto título que convirtió en eterno al “Expresso da Vitoria”.

A aquella imparable locomotora que despidió notas de talento y verdes ofrendas sobre los floridos prados del fútbol brasileño y su inmortal leyenda: Barbosa, Augusto, Rafanelli; Eli, Danilo y Jorge; Tesourinha, ( Friaça o Djalma), Maneca, (Heleno de Freitas), Ademir Menezes, (Lelé), Jair Da Rosa, (Ipojucan) y Chico, (Djair).

Puro fútbol, pura samba, puro espectáculo…

 Mariano Jesús Camacho Ortega

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