Casi en los limites con Escocia, en  el distrito metropolitano de Tyne and Wear, en la región Nordeste de Inglaterra, el Río Tyne baña las aceras de Newcastle upon Tyne, ciudad sobre la que emergen siete puentes que trazan el camino para unir la historia que parte en dos la metrópoli del carbón.

Puentes como el bello Tyne Bridge de domo redondo en forma de arco que va de Newcastle hasta la ciudad de Gateshead. Y en la belleza de Tyne Bridge, en el espectáculo fabuloso de sombra y luz que se puede contemplar bajo su gálibo, en las manecillas de un segundero que dibuja la madrugada, encontró la inspiración Tom Maley para crear un precioso proyecto escultórico que une las orillas históricas del Newcastle United. A un lado de la orilla de ‘The Magpies’, las urracas se dan de bruces con la leyenda de Jackie Milburn y al otro el dialecto Geordie encuentra las palabras adecuadas para recordar a ‘Big Al’, a Alan Shearer, su eterno goleador.

En el caso del primero nacido en Ashington en el seno de una de las familias futbolísticas más tradicionales de Gran Bretaña: los Milburn. El primero de todos fue Jack Milburn que jugó en Shankhouse y Northumberland, equipos pioneros del fútbol. Luego vendría Warhorse Milburn que fue un afamado jugador local. Este tuvo nada menos que 13 hijos y varios de ellos fueron futbolistas: Tanner Milburn que jugó en Ashington y sus cuatro hijos George, Stan, Jim y Jack, que también fueron futbolistas. También estaba Alec hermano de Tanner y padre de nuestro biografiado Jackie Milburn.  Una familia que sin duda se puede considerar como una de las mayores dinastías del fútbol británico puesto que la hija de Tanner a su vez era la madre de Jackie y Bobby Charlton.

 Por ello hablar de los Milburn y de Jackie Milburn es hacerlo del fútbol del puro, de un joven marcado genéticamente por la geometría esférica de una pelota. Un chico que mantuvo sus primeros contactos con el fútbol en los Hirst East Old Boys, luego en Ashington YMCA. Descubierto en el conjunto local ATC, tras convencer a Stan Seymour en un partido en el que anotó 6 goles, firmó por el Newcastle United en 1943. Desde su llegada dejó patente que marcaría época en St. James Park, que la leyenda de su número nueve colgaría de los puentes que unen corazones en Tyne and Wear.

 Su debut en Liga con el Newcastle se produjo el 31 de agosto de 1946 ante el Milwall y su recuerdo queda impregnado por momentos protagonizados junto a otro ídolo de la época llamado Bobby “Dazzler” Mitchel. Momentos y conexiones mágicas de los ‘Magic Magpies’, de un número nueve demoledor conocido como “Wor Jackie”, con un número once, un wing izquierdo mágico, junto al que formó una sociedad letal.

Su nombre completo era John Edward Thompson y según los que le vieron jugar no podía tener unas iniciales más apropiadas (JET) puesto que su velocidad era tal que en el campo parecía un avión a reacción. Un auténtico proyectil que cuando llegaba a portería era capaz de mantener la suficiente templanza como para rematar con gran sentido y peligro de gol. Dejó para el recuerdo una acción técnica habitual con la que superaba a sus rivales, Milburn controlaba y avanzaba con el balón en la rodilla para luego salir al sprint dejando clavado a numerosos defensas.

 En las filas del Newcastle fue la máxima referencia en ataque del conjunto inglés en la década de los cincuenta, destacando especialmente su actuación en la final de la FA Cup de 1951, disputada en Wembley, en la que dos goles suyos le dieron la victoria y el título al Newcastle ante el Blackpool. Al año siguiente conquistó su segundo título de la FA Cup con el Newcastle y en 1955 abrió con su gol a los 42 segundos de partido (uno de los más rápidos de la historia de la FA Cup), la victoria 3 a 1 sobre el Manchester City con la que conquistó su tercer título de la FA Cup.

 Con la Selección inglesa jugó en 13 ocasiones en tan solo diez encuentros y rivalizó con el gran Tom Finney. Se recuerda especialmente su extraordinario hat-trick tras un apasionante duelo con el legendario defensor galés T.J. Jones. Gallowgate gozó del privilegio de disfrutarle hasta el verano de 1957, cuando se trasladó a Linfield como jugador-entrenador. Finalmente, un 9 de agosto de 1988 el cáncer se llevó por delante su presencia física, no así su recuerdo e imborrable huella. En Ashington hay una estatua erigida desde 1995 en su honor, mientras en St. James Park difícilmente se olvidará la aportación de un artesano del fútbol como Jackie, cuya leyenda enreda sus emociones a la de otro artesano del gol que dejó su impronta en la década de los noventa.

La aparición de este futbolista supuso el reencuentro de los Magpies con la emoción, en sus goles residió la efervescencia, aroma y sabor del mercado artesanal de Quayside. ‘Big Al’, devolvió el colorido al mítico St. James Park, su leyenda se eleva en el recuerdo a la altura del mítico Castillo de Garth Keep, lugar en el que todo comenzó y dio nombre a la ciudad carbonera, pues como tal, Shearer estableció los límites del gol del norte en el punto donde terminaba el Muro de Adriano (que marcaba el límite más al norte del Imperio Romano). El delantero ‘Magpie’ se convirtió en el geordie más famoso y mejor exponente de esta ciudad en todo el planeta. Considerado el mejor goleador británico de la década de los noventa, en toda su carrera deportiva, solo ganó un campeonato de liga, en 1995 con el Blackburn, pero el palmarés de Alan quedó reflejado tanto en sus impresionantes cifras goleadoras como en la retina de la gente.

Nacido un 13 de agosto de 1970 en el modesto barrio de Gosforth, en Newcastle, era conocido cariñosamente desde niño como “smoky”,  por su pasión por las papas fritas sabor a panceta ahumada. Desde muy pequeño fue seguidor del Newcastle y su ídolo era Kevin Keegan, que inspiró sus incesantes sueños con la pelota. ‘Big Al’ intentó emular a su ídolo en el equipo infantil del Wallsend Boys Club, del que también salieron Peter Beardsley y Bryan Robson. No nació con el talento de Best pero el compromiso, el trabajo y la ilusión, le llevaron a moldear a un delantero excepcional. Comenzó siendo un delantero liviano, el goleador del norte que desechó el Newcastle y fue acogido con 15 años por el Southampton, club al que llegó de la mano de Joe Hixon, y en el que cuentan se levantaba antes del amanecer para correr, antes de ir a entrenar.

Jugador más joven en realizar un hat-trick en la Premier League, su impacto en el club no fue demasiado grande. Anotó siete goles en 76 partidos, pero creció y llevó a cabo un paso evolutivo en su liviandad inicial hacia una maduración y peso, que le convirtieron en el delantero de primera línea que marcaría época en las filas del Blackburn Rovers.

Llegó al Rovers en 1992 por una cifra de 3,6 millones de libras y su explosión goleadora marcó el devenir histórico de una entidad que gracias a su efectividad vivió sus mayores días de gloria. Alan firmó una extraordinaria racha goleadora, anotando 30 goles durante tres temporadas consecutivas, que llevaron en volandas al Blackburn a la conquista de su tercer título de Liga tras 81 años de espera. Fue máximo goleador de la Premier en 1995 y 96, anotando 34 y 31 goles respectivamente. Firmó 112 tantos en 138 partidos en liga, con Blackburn entre 1992 y 1996, año este último en el que se pudo disfrutar de la mejor versión de ‘Big Al’.

El mundo pudo disfrutar entonces del mejor delantero centro inglés de la era moderna (junto a Gary Lineker). Un futbolista que brilló en la Eurocopa de 1996 disputada en su país, en la que fue máximo goleador. Para muchos Shearer fue el ‘Batistuta inglés’, pues su estilo era similar al del argentino, en aquel entonces medio mundo se lo rifaba pero Shearer tenía un sueño: jugar en el equipo de su tierra.

En 1996 vio cumplido su sueño, el Newcastle pagó por él la escandalosa cifra de 15 millones de libras. Shearer no pudo ser campeón con el Newcastle, pero mantuvo un elevadísimo promedio goleador haciendo un tanto cada dos partidos. Hizo 148 en 303 partidos con los Magpies, hinchas que lo bautizaron con el sobrenombre de “El Ángel del Norte”. Antes de una final contra el Manchester United por la FA Cup, “vistieron” a una estatua característica, de 20 metros, con su camiseta. Fue subcampeón de liga en dos ocasiones y la tradicional relación de amor de la grada del Newcastle con sus delanteros centros, encontró una nueva conexión a través de la frialdad y el disparo seco de Shearer, de su típica celebración con la mano derecha alzada que ya forma parte de la leyenda del club.

Por ello y apoyado en la inspiración escultórica de un proyecto que surgió de la imaginación del artista Tom Maley, quise obsequiaros con la historia de dos grandes de la historia ‘Magpie’, a cuyo suelo bañado por el Río Tyne, unido por siete puentes y el gol, espero que pronto se sume el grupo escultórico que expresa la intensa relación del ídolo con la grada.

Mariano Jesús Camacho