Unos setenta años antes de que Ryan Giggs, ‘el Dorian Gray’ del fútbol comenzara a escribir los primeros retazos de su magia y leyenda, otro galés mágico dignificó la posición de winger. Conocido popularmente como el ‘Mago Galés’, Billy Meredith dejó su impronta en los dos grandes de Manchester.

William Henry Meredith nació un 24 de julio de 1874 en la ciudad de Chirk, en Denbighshire, en el seno de una familia dedicada al sector de la minería y como tal a la temprana edad de doce años comenzó a trabajar en la mina, en Black Park Colliery, cerca de Chirk. En 1890 sus innatas condiciones, sus habilidades como futbolista trazaron su camino hacia el primer equipo de Chirk, donde en 1894 consiguió conquistar la Copa de Gales. Después de un breve período como semi-profesional en Wrexham, y como profesional con el Northwich Victoria de la Segunda división inglesa, Meredith ingresó en las filas del Manchester City en octubre de 1894, donde hizo su debut ante el Newcastle, en un encuentro que acabó con derrota 5-4.

Billy había cumplido su sueño de jugar en la Primera División inglesa, pero eran otros tiempos y el ‘Mago galés’ tuvo que seguir bajando a la mina, hasta que el City en 1896 le convenció para que dejara el duro trabajo en las entrañas de la tierra y dedicarse profesionalmente a tiempo completo al arte de dominar la pelota. Al oficio esférico de la infiltración entre líneas enemigas, trazando incursiones letales pegado a la línea de cal derecha, algo que hizo desde esa fecha hasta su retirada en 1924. El City descubrió un winger derecho de época, un tipo que atraía a los aficionados a los estadios, pues allá por donde se dejaba ver el bigote volador de Billy eran centenares los aficionados que acudían en masa a verle jugar.

Meredith vivió una exitosa y larga carrera en el fútbol británico siendo pieza muy valiosa tanto para el Manchester City como para el United. Llegó a jugar hasta los 49 años de edad, dejando tras de sí un legado de 670 partidos disputados. Billy está considerado sin ningún género de duda como la primera gran estrella del fútbol galés. En 1904 consiguió el primer título de su carrera al conquistar con el M.City la Fa Cup, venciendo en la final al Bolton Wanderers y siendo elegido mejor futbolista del año.

Tenía Hyde Road a sus pies, su fidelidad a los colores del City permaneció inalterable durante diez años, hasta que se vio envuelto en un presunto y oscuro caso de soborno a Aleo Leake, futbolista del Aston Villa al que presuntamente ofreció £10 por dejarse perder. Un suceso del que siempre defendió su inocencia y precipitó su marcha del que había considerado hasta entonces como equipo de su vida. Meredith fue suspendido por 18 meses y tras cumplir la sanción firmó por el Manchester United en 1906.

Hizo su debut con la camiseta del Manchester United el día de Año Nuevo de 1907, en la victoria sobre el Aston Vila 1-0. Durante su estancia en las filas del Manchester United y de la mano del por entonces técnico Ernest Mangall, conquistó 2 Campeonatos de Liga en 1908 y 1911 y 1 Campeonato de la FA Cup en 1909. Cuentan las crónicas que a su regreso jugó un papel fundamental en la unión, organización y defensa de los derechos de los futbolistas profesionales. Por la citada razón junto a otros compañeros ‘rebeldes’  llegó a ser vetado por la FA al punto de que tuvieron que entrenarse por su cuenta creando el grupo ‘The Outcasts’ antes de que la FA revisara su intransigente postura.

Meredith demostró ser un excepcional extremo diestro, un jugador que perfiló su grandeza gracias a su explosivo cambio de ritmo, su letal llegada, un galés endiablado que abría defensas y se internaba como e relámpago por su banda. Un winger de época, un tipo con bigote que quebraba realidades al borde del precipicio, por donde se despeñaban sus encolerizados e impotentes rivales ante el desempeño del primer mago galés del United.

Con la Selección galesa fue internacional en 48 ocasiones y fue uno de los artífices del primer triunfo de su selección como local en un partido internacional. Además se convirtió en el jugador más veterano en jugar un partido internacional con Gales, cuando en 1923, jugó a la edad de 48 años.

 En 1915 tras 333 partidos defendiendo la casaca red, la Primera Guerra Mundial cortó su brillante trayectoria, para cuando se produjo su regreso, le costó volver a ser aquel gran Meredith que despeñaba defensores por el precipicio de la banda derecha, por lo que su salida del United tan solo fue cuestión de tiempo. El City le abrió de nuevo las puertas de Hyde Road, en 1921 como jugador-entrenador. No quedaba demasiado del ‘Mago Galés’ que los citizens habían conocido, pero aun así siguió batiendo récords, puesto que en 1924 y ya en el mítico Maine Road anotó en la FA Cup ante el Brigthon y luego ante el Newcastle en semifinales, el que fue su último gol, contando ya 49 años y 245 días, convirtiéndose así en el futbolista con más edad en anotar un gol en la historia de la FA Cup.

 A la conclusión de la citada temporada el ‘Mago Galés’, Billy Meredith colgó las botas gozando del reconocimiento del fútbol británico, que lo incluyó en el ‘salón de la fama’. Manchester City y United colaboraron activamente en la puesta en marcha de dicho reconocimiento, producido en el estadio del Manchester City, donde la hija de Meredith se encargó de agradecer el apoyo de las instituciones y los que fueron los dos clubes de su vida. De la vida de un winger de leyenda, primer mago de una estirpe de galeses que mostraron su buen gusto por el fútbol y la Gran Manchester.  Y en aquella Gran Manchester recuerdan a ‘Old Skinny’ un bigotudo que consciente de su superioridad jugaba con aires de suficiencia, un punto de arrogancia y una confianza tal que solía hacerlo con un palillo de dientes en la comisura de los labios, pues según cuentan los viejos archivos del fútbol en los que guardamos polvorientas crónicas blancas, el winger derecho habituaba a hacerlo porque le aportaba concentración y seguridad.  Aquella estampa, palillo en ristre, del ciudadano de Chirk, aguardó pacientemente el momento en el que alguien rescató su historia perdida en la rama del olvido.

Y de aquella rama del olvido cae como fruta madura la leyenda de Billy Meredith, el primer ‘Mago galés’, su historia, los recuerdos transmitidos de generación en generación, en este caso de un hombre que quiso trascender su propia individualidad y llevo a cabo su proyección creativa en la Gran Manchester. En aquel football de antaño de “kick and rush” en el que solo algunos elegidos desafiaron a la ortodoxia a través de la improvisación y la invención con acciones por las que pasaron a la posteridad.

Mariano Jesús Camacho