Con motivo del homenaje a José Ángel Iribar os dejo este enlace al Desván de Vavel, donde hace algún tiempo hice un texto sobre el legendario portero guipizucoano:

El chirrido quejumbroso de una vieja trampilla me saluda al entrar de nuevo en nuestro desván, nada más hacerlo el ya conocido viejo olor a humedad y la carcoma del olvido, invade de recuerdos y memoria hablada mis sentidos. Historias centenarias que se esconden entre las sombras perdidas de un desván que hoy en cambio siento acogedor y caluroso, iluminado únicamente por una ventana llena de telarañas, en un ángulo, que filtra la luz exterior con un resplandor lechoso. Sobre aquellas telarañas al ángulo y proyectando estiradas de marco a marco, un curioso personaje logra captar mi atención: es la proyección histórica de Lev Yashin “La Araña Negra”, que con uno de sus ocho guantes señala la poderosa omnipresencia, más allá de la ventana, de un elegante Álamo negro. Un esbelto chopo que luce y proyecta sobre el verde la alargada sombra de su leyenda. Una leyenda que alarga sus ramas repletas de guantes rojos de lana e impacta sobre su sombra el blanco roto de un número uno deslumbrante con toda la armonía cromática de nuestro espectro visible. Esta, la historia de un sobrio chopo que alcanzó la esbeltez de sus sueños fotosintéticos y transmutó en hombre en la figura de un joven llamado José Ángel Iribar Kortajarena. Texto que podéis leer al compelto y escuchar en versión podcast en el Desván de Vavel

http://www.ivoox.com/versos-esfericos-iribar-el-alamo-negro_md_893419_1.mp3″ Ir a descargar

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