A medida que vamos acercándonos a la fachada principal del legendario Celtic Park acertamos a divisar el perfil en bronce del hermano Walfrid, fraile marista que nos recibe sentado para darnos la bienvenida. Aquel fraile de babero blanco y sotana negra, padre de un club de fútbol surgido de la hambruna de la patata que asoló a Irlanda a mediados del siglo XIX y provocó la masiva llegada de inmigrantes católicos a tierras escocesas. Su apacible figura mimetizada con el matiz gris verdoso del escenario que contemplamos a su espalda, acoge entre sus manos una Biblia en la que posiblemente además de la palabra de Dios esconda entre sus milenarias páginas las claves históricas de una pasión que únicamente se puede sentir a flor de piel en el fútbol de las Islas. Más