El próximo domingo el Monumental de River se reencontrará con el fútbol y abrirá una vez más sus gradas para acoger en sus entrañas un evento histórico en el que se dilucidará el nuevo Rey de América. Gradas desangradas, gradas heridas por un llanto aún muy reciente, testigo de una debacle que inundó de lágrimas y cenizas el corazón de los aficionados de la banda roja y que pasan página con la implacabilidad del tiempo huido para acoger una nueva final de la Copa América. Más

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