El pasado 28 de febrero de 2011 una fantasmagórica lechuza abandonó su reinado nocturno con su vuelo completamente inaudible, y su suave plumaje para otear desde las alturas una vez más el Estadio Metropolitano del Junior de Barranquilla, donde acostumbraba a ejercer como talismán y acabó convirtiéndose en infortunado protagonista de  un partido de fútbol de la Liga colombiana entre el Pereira y el Barranquilla. Más

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