Aunque geográficamente el techo del mundo se encuentra en la meseta del Tíbet, conocida así desde que sus bellos y angulados paisajes hacia el firmamento impresionaron al hombre, siempre hay ocasiones en los que la historia y el azaroso destino posibilitan que en un olvidado gimnasio cubierto de Dakar, en Senegal, alguien descubra al que podría convertirse en un futuro no demasiado lejano en el techo baloncestístico de la NBA con permiso de Gheorghe Dumitru Mureşan. Más

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