Como esta Bitácora navega en gran medida rumbo al recuerdo he rescatado de las historias del ayer, los recuerdos de infancia de aquellos niños que jamás necesitaron una Play para soñar, tan solo el rodar de su imaginación y una faja de tierra o cemento sobre la que volar. En este caso dos octógonos de cemento a los que el verdín del olvido convirtió en el parque más frío de La Tacita, aquel que en otro tiempo muchos niños encontraron el Estadio Olímpico de su barrio, su niñez.

Articulo publicado por Moisés Camacho en su Blog: Cádiz, Más cerquita que la mar Más

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