Las selecciones velan armas ante la inminente disputa de una nueva Copa América, competición histórica y legendaria que encuentra a uno de sus próceres en la figura de Don Héctor Rivadavia Gómez, deportista, político, periodista, y ‘padre’ de la citada competición, ideólogo también de la creación de la Confederación Sudamericana de Fútbol, en 1916.

Su trascendencia y relevancia en pos del progreso del fútbol en Sudamérica fue crucial y absolutamente relevante. Antes de esto último demostró su solvencia al mando del histórico club uruguayo del Montevideo Wanderers, al que presidió desde 1907 y al frente de la AUF (Asociación Uruguaya de Fútbol) que nació el 30 de marzo de 1900, y tuvo como primer presidente al Sr. Pedro Chater.

Existe una fecha clave en la vida de Rivadavia Gómez, el 9 de julio de 1916, fecha exacta del 100º aniversario de la Independencia Argentina, en la que dirigentes de Argentina, Brasil, Chile y Uruguay se reunieron en Buenos Aires para estudiar la idea integradora de Rivadavia Gómez. Y es que por entonces y coincidiendo con la ya citada celebración, el Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país donó un trofeo y cursó invitaciones a las Federaciones de Brasil, Chile y Uruguay para disputar un Campeonato de “Football” como parte de los festejos. El también recordado como ‘todoterreno’ Rivadavia, con el apoyo del por entonces presidente de la Asociación Argentina de Fútbol, Adolfo Horma, encontró el momento idóneo y el marco ideal para concretar su gran sueño de fundar la Confederación Sudamericana de Fútbol. Todas las delegaciones concurrieron y participaron del certamen, que está considerado como el Primer Sudamericano Oficial de la historia (aunque todavía no estaba en juego el Trofeo Copa América, instituida al año siguiente)…

De este modo, y con un sincronismo casi suizo, nacían el máximo organismo rector del fútbol sudamericano y su principal competición. Hay que destacar que en Europa no se celebró un torneo de combinados nacionales similar hasta 1960, año en que la UEFA organizó la primera Copa Europea de Naciones (desde 1968 llamada Campeonato de Europa de Selecciones Nacionales, más conocido en la actualidad por el nombre de Eurocopa).

En aquella primera edición de la Copa América disputada en la capital argentina, el seleccionado campeón fue el de Uruguay. Fueron 17 mil las personas que abarrotaron el viejo estadio del Racing Club para presenciar la final entre Argentina y Uruguay, el primer clásico oficial del Río de la Plata.

Argentina puso en liza el siguiente once: Carlos Isola; Zenón Díaz y Armando Reyes; Pedro Martínez, Francisco Olazar y Gerónimo Badaracco; Adolfo Heissinger, Alberto Ohaco, Juan Hayes, Ennie Hayes y Juan Perinetti. Mientras que Uruguay saltó al campo con la siguiente formación: Cayetano Saporitti; Miguel Benincasa y Alfredo Foglino; Alfredo Zibecchi, Juan Delgado y Manuel Varena; Pascual Somma, José Tognola, Jose Piendibene, Isabelino Gradin y Rodolfo Marán.

El partido terminó sin goles y Uruguay, que había acumulado 5 puntos, se llevó el primer título sudamericano de la historia.

 La ratificación y consolidación del proyecto de Don Héctor se llevó a cabo el 15 de diciembre de ese mismo año, en Montevideo, donde se celebró el Congreso Constitucional. Posteriormente se sumaron otras asociaciones como las de Paraguay (1921), Perú (1925), Bolivia (1926), Ecuador (1927), Colombia (1936) y Venezuela (1952). Sin duda el valor y la dimensión de la Confederación concebida e impulsada por Héctor R. Gómez, queda constatado con el hecho de que los demás continentes se organizaron muchos años después: UEFA (1954), Asia (1954), África (1956), CONCACAF (1961) y Oceanía (1966).

Como podemos comprobar Don Héctor fue el ideólogo de la Confederación Sudamericana de Fútbol y el impulsor de la prestigiosa Copa América, pero este no fue su único legado al mundo del fútbol. En Uruguay además de ser recordado como un gran dirigente de la AUF, le recuerdan como el hombre que ‘pintó de celeste’ los corazones de los uruguayos. Y es que 15 de agosto de 1910, siempre se recordará como un día muy especial para el fútbol uruguayo, ya que en la citada histórica fecha nacía la gloriosa celeste.

 Por entonces Uruguay portaba en su zamarra los colores albicelestes, su coincidencia con los colores de Argentina obligaron en más de una ocasión a cambiar la uniformidad (Uruguay llegó a jugar de blanco e incluso de verde). Por ello y en otra de sus atinadas proposiciones, Don Héctor Rivadavia apoyado por Alfredo Le Bas, decidió que Uruguay debía jugar de celeste, un color que representaba el histórico y por entonces reciente éxito de River Plate de Uruguay. Y es que días antes, para mantener su invicto histórico ante el poderoso Alumni argentino, el River Plate uruguayo lució un intenso celeste en sus camisetas que adoptó la selección como ‘sinónimo’ de éxito.

El partido se jugó en el Estadio de Belvedere, propiedad por entonces del Montevideo Wanderers. El encargado de dirigir el choque fue el colegiado León Peyrou, el encuentro correspondía a la Copa Lipton y Uruguay consiguió su primer Triunfo. La ‘celeste’ venció 3-1, con tantos de Dacal a los 23 minutos -primer gol con la celeste-, Modena a los 48′ y C. Scarone a los 63, mientras que Hayes, hizo el único tanto visitante a los 73′.

Desde ese mismo momento el celeste se convirtió en emblema nacional. Celeste define al Uruguay, a todo lo uruguayo y no sólo en cualquier competición deportiva. Todo Uruguay, sin distinción de sexo, raza, ideología o credo es “Celeste”, le guste o no el fútbol, le guste o no cualquier actividad deportiva a la que se incorporó, sin excepción, esta divisa. Dicen en Uruguay que representa al ‘cielo de la Banda Oriental’, un sentimiento que te conduce a la competición con lealtad, integridad y valentía.

 En definitiva y a modo de conclusión que más podemos decir de este brillante dirigente que dirigió a la CSF entre 1916 y 1936 y fue Presidente Honorario de la misma desde el 3 de octubre de 1920, un cargo de Presidente que no fue instaurado hasta 1936, cuando se creó el Comité de Urgencia, hoy llamado Comité Ejecutivo. Y es que hasta ese momento dirigían administrativamente a la CONMEBOL los directores de la Oficina Permanente situada en Montevideo con Don Héctor a la cabeza.

Fuentes:

http://www.conmebol.com

http://www.nuevoestadio.com.

www.meridiano.com.ve.

Mariano Jesús Camacho